| El
credo de la igualdad individual
La
lucha por poner fin a la discriminación contra las
minorías en los Estados Unidos se ha desarrollado,
sobre todo, en los tribunales de justicia, en las
legislaturas estatales y en el Congreso. Estos esfuerzos
han tenido éxito por dos razones. Una de ellas es
el estado de derecho y la convicción predominante
del pueblo estadounidense de que, aun cuando un individuo
o grupo no esté de acuerdo con las conclusiones de
los tribunales o las legislaturas al crear políticas,
los ciudadanos están obligados a obedecer esas políticas.
Si no están de acuerdo con una política o una ley,
cabildean en las legislaturas e interponen demandas
en las cortes, en vez de causar alborotos en las calles.
La
segunda razón es que la religión cívica de los Estados
Unidos, tal como está contenida en la Constitución,
la Declaración de Independencia y una larga tradición
de legislaturas y tribunales, sostiene que todas las
personas han sido creadas iguales y tienen derecho
al mismo grado de protección bajo la ley. Aun en caso
de que a algunos estadounidenses, en forma individual,
no les agraden determinados grupos por el color de
su piel, su estilo de vida o su idioma, el credo generalizado
de la igualdad de los individuos obliga a los norteamericanos
a confrontar sus propios prejuicios. Pese a que la
nación no se ha librado aún de su historia de discriminación
contra ciertos grupos, a la postre se ha comprometido
públicamente a poner fin a todos los vestigios de
prejuicios raciales y de otro tipo.
A
pesar de que estas dos convicciones –del estado de
derecho y de la igualdad individual– pueden estar
muy relacionadas con la experiencia histórica de los
Estados Unidos, la regla general es aplicable en todas
partes: los individuos deben ser tratados en un plano
de igualdad bajo la ley. Si no es así, la nación se
estará exponiendo a un conflicto civil. |
ACERCA DEL AUTOR:
Tinsley E. Yarbrough es Profesor Distinguido de Artes
y Ciencias e imparte ciencia política en la Universidad
del Este de Carolina en Greenville, NC. Es autor de
libros sobre varios juristas, entre ellos el juez de
la Corte Suprema Hugo L. Black y los dos magistrados
(abuelo y nieto) de nombre John Marshall Harlan. Sus
libros más recientes son: The Rehnquist Court
and the Constitution (Oxford, 2000) y The Burger Court:
Justices, Rulings and Legacy (ABC©CLIO, 2001).
Fuente: Programas de Información Internacional
http://usinfo.state.gov/espanol/infousa/govt/files/democ/demo11.htm
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